Coraje, auto-aceptación y una pelirroja.

A los diecinueve años aproximadamente después de acabar mis estudios de bachillerato y antes de empezar con mi carrera universitaria recuerdo que era una época de salidas nocturnas incesantes con mis amigos del instituto.

Recuerdo un viernes de aquella época en un local, mientras estábamos entre bailando, bebiendo y criticando al personal, me fijé en una chica con media melena de color zanahoria, muchas pecas en la cara y una sonrisa agradable. Pero resulta que ella se había fijado en mí bastante antes que yo en ella, entonces cuando se cruzaron nuestras miradas ella me sonrió y se puso un poco enrojecida . Yo, después de bastantes miradas cruzadas y sonrisas tímidas decidí armarme de coraje y acercarme a ella para hablar y cortejarle. Pues la chica resulto muy maja y educada conmigo e incluso aceptó mis cortejos y me dio su número de teléfono. El día siguiente sin esperar mucho la llamé y quedamos para esa misma noche, ya que era primera cita informal ella me invito a ir a buscarla a casa de sus padres para luego dar una vuelta por el parque al lado de su barrio en el norte de Tel-Aviv.  Recuerdo que estaba nervioso, “he conseguido mi primera cita con una chica que apenas me conoce…” pensaba, pero aparte de ser mi primera cita con una chica que apenas me conocía me preocupaba un “detallito” pequeño. La noche anterior en el club ella no se había fijado en mis manos, de hecho yo las estaba escondiendo más bien, cuando fui a hablar con ella. Evidentemente me preocupaba como sería su reacción al enterarse de mis manos y efectivamente cuando fui a buscarla con el coche se fijó en mis manos y se puso muy nerviosa, su reacción era “Madre mía que es esto?!!” de miedo y rechazo total. Yo de mi parte intenté arreglar las cosas calmándola, mostrándome seguro de mí mismo explicándole el origen de mi condición pero ya no podía corregir la impresión. Al final la pude calmar y hemos pasado la noche hablando y sincerando pero como amigos… esta experiencia de rechazo fue muy dura para mí, recuerdo que salí de esta cita muy “tocado”, con una sensación muy pesada en el corazón, me sentí como se me venía el mundo encima…

En aquella época yo pensaba que era valiente por mi historial médico (15 veces en la mesa de operaciones) y por mi historia de vida. De hecho no dejaba a ninguna oportunidad escaparse para demostrárselo a mí mismo y a mi círculo cercano de amigos incluso aquella noche en aquel local fue una demostración para mis amigos “normales” (que no se atrevían a acercarse a las chicas por su timidez) que yo podía ligar la pelirroja. Pero la lección que me dio la pelirroja fue que coraje sin auto-aceptación no es ser valiente es ser inocente, ayyyyy santa inocencia (Desde mi madurez puedo añadir que he experimentado rechazo por haberme rechazado yo mismo anteriormente…).

Entonces era joven y aun no me auto conocía suficientemente para aceptarme tal como era por eso mis demostraciones de valentía eran bastantes llanas y triviales viendo la situaciones de forma retrospectiva, pero a medida que iba madurando con alguna experiencia que otra entendía que en el camino a ser la persona valiente que pensaba ser necesito aceptarme tal como soy sin escrúpulos con mis dos dedos de la mano izquierda y mis tres de la derecha inspirándome en mis fortalezas y mis cualidades para poder afrontar los desafíos que me prepara la vida.

¿Cuál es esa parte en tu ser que no estas aceptando?

¿Qué estas negando de ti mism@?

¿De qué manera aceptar esa parte de ti te podría ayudar a afrontar tu día a día de forma diferente?

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